La economía de Francisco

Un nuevo paradigma para el siglo XXI

La Economía de Francisco no es un tratado teórico, sino un movimiento global convocado por el Papa Francisco el 1 de mayo de 2019. A través de una carta dirigida a jóvenes economistas, emprendedores y agentes de cambio de todo el mundo, el Pontífice propuso un desafío ambicioso: “reanimar” la economía, dotándola de un alma que hoy parece haber perdido.

Este legado se fundamenta en la convicción de que el sistema actual es insostenible, no solo desde el punto de vista ambiental, sino también humano y social. El nombre del movimiento rinde homenaje tanto al Pobre de Asís —ejemplo de fraternidad y cuidado de la creación— como al propio magisterio del Papa Francisco, quien ha hecho de la justicia social el eje de su pontificado.

La base conceptual de esta nueva economía reside en dos encíclicas fundamentales:

Laudato si’ (2015): Introduce el concepto de ecología integral, afirmando que el clamor de la tierra y el clamor de los pobres son un mismo grito. No hay crisis ambiental separada de la social.

Fratelli tutti (2020): Profundiza en la fraternidad universal y la amistad social, denunciando una “cultura del descarte” que considera a los seres humanos como bienes de consumo.

Los hitos fundamentales del movimiento son:

A. El Pacto de Asís (Septiembre 2022)

Tras el retraso causado por la pandemia, miles de jóvenes se reunieron físicamente en Asís para firmar un pacto histórico con el Papa. En este documento, se comprometieron a trabajar por una economía que:

Haga vivir y no mate

Incluya y no excluya

Humanice y no deshumanice

Cuide la creación y no la saquee

B. Las 12 “Aldeas” de Trabajo

El movimiento se organiza en 12 áreas temáticas o “aldeas”, donde se debate y se proponen soluciones reales a problemas globales:

Trabajo y Cuidado

Gestión y Don

Finanzas y Humanidad

Agricultura y Justicia

Energía y Pobreza

CO2 de la desigualdad

Negocios y Paz

Mujeres para la Economía

Vocación y Ganancia

Vida y Estilos de vida

Empresas en transición

Políticas para la felicidad

Para la posteridad, la Economía de Francisco deja tres pilares que transforman la mirada sobre el mercado:

La primacía del bien común: El mercado no puede autorregularse si el objetivo es solo el lucro. La economía debe estar al servicio de la persona.

El protagonismo de los jóvenes: Francisco ha delegado en las nuevas generaciones la tarea de cambiar las estructuras, confiando en su capacidad de “profetizar” un futuro distinto.

La valoración de lo invisible: Integrar en el PBI y en la contabilidad global el trabajo de cuidado, el impacto ambiental y la riqueza de los vínculos comunitarios.

La Economía de Francisco es, en esencia, un legado de esperanza activa. Representa la transición de una economía basada en el tener a una economía basada en el ser y el compartir. Este movimiento se erige como la propuesta más concreta y disruptiva para enfrentar las crisis del siglo XXI, recordándonos que, como dice el Santo Padre, “nadie se salva solo”.