Visita del Papa León a Francia / METZ

Paz

La paz no puede construirse sólo con tratados, ni con compromisos entre fuerzas opuestas. La paz es auténtica cuando brota de la virtud de la justicia y no de un simple contrato, de una voluntad recta más que de un equilibrio inestable de intereses. A decir verdad, sólo una voluntad recta puede reconocer en el otro a un hermano o una hermana, a una persona semejante a uno mismo. (En la sede de la UNESCO, París.)

“No es verdad que el que no cede es más fuerte que el que busca la reconciliación” (Misa en la catedral de Metz)

La historia de la Iglesia y de la humanidad, si la observamos más de cerca, no la escriben quienes dan la impresión de vencer al imponerse y ocupar el espacio, sino quienes “hacen espacio”, establecen procesos de paz, generan confianza y fomentan la vida. (En el Centro de Acompañamiento e Integración Social Maison Bakhita, París.)

Ustedes que son los hijos de esta tierra, lacerada en el pasado por conflictos fratricidas, saben bien que no es verdad que el que comete venganza es más fuerte que el que perdona. No es verdad que el que no cede es más fuerte que el que busca la reconciliación. No es verdad que el que se marcha dando un portazo es más fuerte que el que afronta el esfuerzo de caminar juntos. (Misa en la catedral de Metz.)

La búsqueda de la paz en Europa, al igual que en el resto del mundo, no debe confundirse con un irenismo ingenuo. Por el contrario, las palabras de Schuman son más vigentes que nunca: “La paz mundial no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que la amenazan” [Declaración Schuman, 9-05-1950]. (…) La Europa de Schuman es un continente en el que se prefiere el diálogo a la lucha armada; en el que se ponen en común los recursos para que «cualquier guerra (…) no sólo resulte impensable, sino materialmente imposible» [ibid.]. (Encuentro “A las Raíces de Europa por la Paz y la Unidad”, Metz.)