El 12 de septiembre de 2019, el Papa Francisco lanzó una invitación mundial para construir un Pacto Educativo Global. Su objetivo era reavivar el compromiso con las jóvenes generaciones y renovar la pasión por una educación más abierta, inclusiva y capaz de escucha, diálogo y comprensión mutua.

Francisco propuso unir esfuerzos en una alianza educativa amplia, para formar personas maduras que superen fragmentaciones y reconstruyan el tejido de las relaciones en una humanidad más fraterna. La idea surgió en el marco de la encíclica Laudato si’ y se profundizó en Fratelli Tutti, vinculando educación, ecología integral y fraternidad.
La pandemia de COVID-19 retrasó el evento previsto para mayo de 2020, pero el 15 de octubre de ese año Francisco renovó el llamado con un videomensaje donde presentó siete compromisos concretos que constituyen el corazón del Pacto.
Los siete compromisos del Pacto Educativo Global
1. Poner a la persona en el centro
Colocar en todo proceso educativo —formal o informal— a la persona humana con su dignidad, singularidad y capacidad de relación, rechazando la “cultura del descarte”.
2. Escuchar a las jóvenes generaciones
Dar voz a niños, adolescentes y jóvenes para construir juntos un futuro de justicia, paz y dignidad para todos.
3. Promover la plena participación de las mujeres
Garantizar que las niñas y jóvenes tengan acceso pleno y equitativo a la educación, combatiendo toda discriminación.
4. Reconocer a la familia como primer sujeto educador
Ver a la familia como el lugar esencial de educación y garantizar su participación activa en todos los ámbitos educativos.
5. Educar en la acogida
Formar en la apertura a los más vulnerables y marginados, promoviendo inclusión social, intercultural e interreligiosa.
6. Renovar la visión de economía, política y progreso
Buscar nuevas formas de entender el desarrollo que pongan al servicio del ser humano y de la familia humana, dentro de una auténtica ecología integral.
7. Cuidar la casa común
Educar en el cuidado del planeta, adoptando estilos de vida sobrios, utilizando energías renovables y protegiendo el medio ambiente.

Sentido y alcance del Pacto
El Pacto no es un programa rígido ni un documento académico, sino una alianza que involucra a todos: familias, escuelas, universidades, instituciones, gobiernos, religiones, científicos, artistas y medios de comunicación. Su meta es generar un cambio cultural profundo que responda a la “emergencia educativa” de nuestro tiempo: la ruptura de la solidaridad intergeneracional, la crisis ecológica, las desigualdades crecientes y la fragmentación social.
Francisco lo definió como un acto de esperanza: educar es siempre un gesto de confianza en el futuro y en la capacidad humana de construir algo mejor. El Pacto busca pasar de la indiferencia a la corresponsabilidad, de la competencia a la colaboración, y de la cultura del descarte a la cultura del encuentro.
A más de cinco años de su lanzamiento, la iniciativa sigue vigente a través del sitio oficial educationglobalcompact.org, donde instituciones y personas pueden adherirse formalmente. Ha sido asumida por congregaciones religiosas, universidades católicas, organismos internacionales como la UNESCO y miles de centros educativos en todo el mundo.
En síntesis, el Pacto Educativo Global es la propuesta de Francisco para que la educación vuelva a ser motor de fraternidad, justicia y cuidado de la casa común en un mundo fracturado.
