Carta de bienvenida a los peregrinos

ARZOBISPO DE BUENOS AIRES

Hermana y hermano peregrino/a,

Hace más de dos siglos Santa Mama Antula llegaba a la ciudad de Buenos Aires. Venía caminando desde Santiago del Estero con los pies cansados, pero con el corazón encendido de fe y de amor. Era el mismo Señor quien la invitaba a esa aventura que fue toda su vida: seguir a Jesús y hacer que otros lo conozcan.

Hoy, más de dos siglos después, vos hacés tu camino y venís a Buenos Aires siguiendo la voz de Dios que te llama para que vivamos juntos una alegría inmensa: recibir al Papa León XIV y encontrarnos con él.

Como pastor de esta Iglesia de Buenos Aires quiero darte un gran abrazo de bienvenida. Y decirte gracias porque, al venir, nos das la oportunidad de ser hermanos que te reciben, te abrazan y te cuidan. Así queremos vivir esos días: siendo una Iglesia de puertas abiertas donde haya lugar para todos, todos, todos.

El Papa León viene a confirmarnos en la fe, caminar con su pueblo y recordarnos a los argentinos que más allá de nuestras dificultades y contradicciones, también nosotros somos parte de esa magnífica humanidad que Dios ha creado. Su visita nos fortalecerá en la esperanza y nos invitará a vivir en la conciencia y alegría de ser pueblo de Dios.

Buenos Aires también es la ciudad de Francisco; por lo tanto, venir a Buenos Aires siempre es, de algún modo, encontrarse con él y conocerlo un poco más.

Ojalá en estos días en la ciudad te pase lo que dice el tango y encuentres “en oro un puñado de amigos”.

Vení con el corazón abierto y animate a ser protagonista, no un mero espectador de este momento histórico. Viví con alegría este encuentro y ojalá que cuando vuelvas a tu casa vayas y anuncies el amor, la fe y la esperanza que Dios siembra en tu corazón.

“Bienvenidos todos. Vayan y anuncien.”

Con cariño de padre y hermano te bendigo.