ARZOBISPO DE LUJAN

Bienvenidos todos a Luján
Luján, la ciudad de María, está acostumbrada a recibir a muchísimos peregrinos.
La Casa de la Virgen es la Casa de nuestro pueblo. ¡Lo sabemos!
Pero esta ocasión es muy especial. ¡Es una oportunidad extraordinaria!
Nos vamos a reunir muchísimos: niños, jóvenes, adultos, ancianos; personas de todos los rincones del país y también de países hermanos. Estaremos laicos, religiosas, sacerdotes y obispos. Vendrán comunidades numerosas y otras más pequeñas. Estarán presentes los pobres, los enfermos y aquellos que no están pasando una situación apremiante. También quienes creen y quienes creen poco; quienes están buscando, quienes vienen con preguntas y quienes simplemente quieren acercarse. Estaremos todos.
Seremos una multitud, como aquellas multitudes que se acercaban a Jesús buscando una Palabra Nueva, una Palabra que les iluminara la vida. Jesús sabía hablar al corazón con una claridad que atraía y, sobre todo, acompañaba sus palabras con gestos que mostraban que allí estaba Dios y que el Reino ya estaba en el mundo y entre nosotros.
Y hoy viene a Luján el Apóstol Pedro. Viene en la persona del Santo Padre León XIV.
Y nosotros nos reuniremos junto a él para escucharlo, para celebrar nuestra fe y para reconocer que Dios sigue visitando a su Pueblo de maneras nuevas y sorprendentes.
Bienvenidos todos a Luján
Los esperamos con muchísima alegría, con el corazón y los brazos abiertos.
Estamos seguros de que, junto a nuestra Madre de Luján y con el Papa León, podremos ser testigos de las “Maravillas que Dios hace en medio de su Pueblo, aquí y ahora”. “La maravilla de ser el pueblo argentino que se convierte en familia”.
Porque María nos reúne. Porque Luján nos recibe. Porque el Señor sigue caminando en medio de su Pueblo.
Y porque queremos encontrarnos para volver a escuchar hoy, en los labios del Santo Padre, aquella Palabra de Jesús:
VAYAN Y ANUNCIEN
Los esperamos a todos, todos, todos.
