Orfanato Ngul Zamba (Yaundé)

Ante los ojos de admiración de los huérfanos, sus cuidadores, voluntarios y las religiosas Hijas de María, en el Orfanato de Ngul Zamba, el Papa, lleva palabras de esperanza y consuelo al recordar que en un mundo marcado por la indiferencia y el egoísmo”, ahí donde hay miseria, sufrimiento o injusticia, Dios está presente, y en Su familia nadie es nunca un extranjero o un abandonado.
Papa León comenzó su mensaje con estas palabras:
Queridos niños, sé que muchos de ustedes han pasado por pruebas difíciles. Algunos han sufrido el dolor de la ausencia con la pérdida de sus padres o de sus seres queridos. Otros han experimentado el miedo, el rechazo, el abandono, la privación, la incertidumbre. A pesar de todo, ustedes están llamados a un futuro más grande que sus heridas. Son portadores de una promesa. Porque ahí donde puede haber miseria, sufrimiento o injusticia, Dios está presente, conoce sus rostros y está muy cerca de ustedes. El Evangelio nos recuerda que Jesús tenía una predilección especial por los niños como ustedes, los ponía en el centro. Sepan que Él los mira hoy a cada uno de ustedes con el mismo afecto.
Quisiera expresar también mi agradecimiento a todos aquellos que acompañan a estos niños: a los responsables, a los educadores, al personal, a los voluntarios y, naturalmente, a las hermanas. Su entrega fiel es un hermoso testimonio de amor. Cuidando a estos niños, saborean la alegría prometida por el Señor a quienes sirven a los pequeños (cf. Mt 25,40). Su dedicación tiene el rostro de la misericordia divina. Por medio de ella y de su entrega, ustedes les brindan más que un sostén material: les proporcionan a estos niños una presencia, una escucha, una familia, un futuro. A través de ustedes se manifiesta la ternura de Dios, una ternura fiel, que no falla en las pruebas y nunca defrauda. Les agradezco todo lo que hacen y los invito a perseverar con valentía en esta hermosa obra que llevan adelante.
Mientras les doy mi bendición de todo corazón, los encomiendo a cada uno de ustedes a la protección de la Virgen María, nuestra Madre. Que ella los cuide siempre, los consuele en los momentos de tristeza y los ayude a crecer como verdaderos amigos de su Hijo Jesús.
Hospital Católico de Saint Paul
Tras el encuentro multitudinario en la misa celebrada en el estadio Japoma de Duala, el Papa ofreció su caricia y consuelo a los pacientes ingresados en el hospital católico Saint Paul, donde acudió en visita privada. Acompañado por la directora, visitó algunas salas. El centro, gestionado por la archidiócesis de Duala, está situado en el barrio Bassa.
Hubo un momento de oración en la capilla, el Papa se detuvo en el patio para saludar brevemente al personal y a algunos enfermos.
Cada día, sin interrupción alguna, aquí se busca ofrecer una asistencia sanitaria accesible y de calidad. Se presta especial atención a las mujeres. Algunos pacientes han podido hoy estrechar la mano del Pontífice, quien con gran ternura se ha acercado al dolor de pequeños y adultos. Sobre todos, incluidos los familiares presentes, su bendición antes de saludar individualmente a los pacientes.
